Los ODS y el Desarrollo Económico Local. (Parte 1)

Benito Armando Peña Almao.

Barinas, Venezuela – septiembre 2018.

Es preciso preguntar: ¿Cómo lograr que las iniciativas que buscan alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible sean más efectivas?, ¿Cómo garantizar que los avances alcanzados sean realmente sostenibles? Ante esas preguntas, se sugiere explorar la relación entre los ODS y las experiencias de desarrollo económico local, pues, desde ese enfoque se puede garantizar que las iniciativas de promoción del desarrollo respondan o se adapten a las especificidades y singularidades de determinada ciudad, localidad o municipio. Además, si se observan con detenimiento las metas asociadas a cada objetivo, en su mayoría exigen al análisis y el diseño de soluciones con una clara delimitación local. Claro está, deben responder a estrategias nacionales, pero, su implantación debe adaptarse y responder a las realidades de cada localidad y, en consecuencia, exigen de un mayor liderazgo de los Gobiernos Municipales y de las redes de organizaciones e instituciones locales.

Lo antes planteado se puede visualizar con facilidad en las situaciones siguientes. De los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, 10 están íntimamente asociados a la promoción del Desarrollo Económico local y al acceso de la población a las oportunidades económicas. Si se analizan las metas asociadas a esos objetivos, se puede constatar que, aun cuando su consecución puede ser impulsada por políticas nacionales, estas deben ser complementadas con estrategias e iniciativas locales capaces de responder a los problemas específicos y  a las capacidades de los sistemas productivos locales. Para explicar esa afirmación, es necesario presentar un breve análisis sobre qué se entiende por desarrollo económico local y cuál es la lógica que determina sus procesos. Luego, se podrá visualizar el por qué los Objetivos del Desarrollo Sostenible, podrían alcanzar un mayor avance si se inscriben en iniciativas de desarrollo económico local.

El ámbito local.

Antes de presentar qué se entiende por desarrollo económico local, es conveniente delimitar el territorio y los procesos sociales que configuran eso que denominamos ámbito local. En esa dirección, tal como lo sugieren Gallicho y otros, lo local está asociado a un territorio, que puede ser una ciudad, varias ciudades contiguas, una región insular, una región fronteriza, un área metropolitana, entre otras. Pero, ese territorio, además de ser un espacio físico-geográfico, es una construcción social, condicionada por las limitaciones y potencialidades de los actores, comunidades y redes productivas que se desenvuelven en ese espacio. (Calliccho, 2002, p.p. 48 y 49), (Farias, 2015, p. 65), (Brugué y Gomá, 1998, p. 126) De igual forma, siguiendo los aportes de Fundación Demuca, en ese territorio se cuenta con una trayectoria, con una historia productiva, que ha permitido configurar un funcionamiento particular o específico del sistema productivo local, con un conjunto de empresas, relaciones económicas, laborales y sociales, en torno a las actividades productivas que han determinado o pueden determinar una particular vocación socio-productiva de esa localidad. (Fundación Demuca, 2009, p. 18) De esa manera, dada esa naturaleza de las particularidades del desarrollo en cada espacio local, no resulta pertinente intentar la aplicación estandarizada de herramientas para impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El desarrollo económico local.

Avanzando en el análisis, a partir de los aportes de diferentes autores, se concibe el desarrollo económico local como un proceso en que diferentes actores y sectores del sistema productivo local, articulan sus esfuerzos en la puesta en marcha y sostenimiento de iniciativas que promueven la construcción de derechos ciudadanos y de capacidades productivas, tecnológicas e institucionales, las cuales incrementan el aprovechamiento de las experiencias productivas, de las oportunidades, potencialidades y recursos locales, para, por una parte, impulsar la inserción y el posicionamiento de la producción local en el mercado nacional e internacional, y por la otra, atraer y captar talentos, nuevas actividades y recursos exógenos. Estas tentativas que buscan elevar el posicionamiento de la producción local, generan las presiones que conducen a la necesidad de reinventar, reactivar y dinamizar la economía y la población de la localidad. (Demuca, 2009, p.p. 3 y 6), (Carrillo, 2003, p.p. 15 y 19), (Gallicchio, 2002, p.p. 47 y 48), (Malé, 2002, p.p. 21, 22 y 23), (Farias, 2015, p.p. 64 y 65), (Jordá, 2012, p. 15)

Esa articulación de esfuerzos suele ocurrir en un proceso de progresiva configuración y desarrollo operativo de redes de interacción, intercambio y coordinación, entre diferentes actores, empresas, sectores productivos, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y el gobierno local. Se trata de redes en las que cada actor involucrado puede perseguir objetivos diferenciados, cumplir tareas específicas y movilizar recursos parciales, pero, la propia dinámica de la articulación de los esfuerzos, les va imponiendo la necesidad de definir y seguir estrategias y proyectos compartidos y de desarrollo continuo. (Carrillo, 2003, p. 15), (Demuca, 2009, p. 3), (Farias, 2015, p. 64)

En ese arduo camino, el desarrollo económico local puede convertirse en un proceso de cambio del sistema productivo local, lo cual implica que, en esas articulaciones, los diferentes actores involucrados deben definir e impulsar estrategias para promover el crecimiento económico, el cambio estructural del funcionamiento de la economía local, la creación de condiciones que eleven la competitiva de la producción local, la inclusión de los diferentes sectores en la gestión y en el disfrute de los beneficios del desarrollo, las mejoras de la calidad de vida de la población, la generación de conocimientos, innovaciones y tecnologías y la protección del ambiente y de los recursos naturales. Estrategias que tienden a asegurar la viabilidad y la sostenibilidad del desarrollo en el mediano y largo plazo. (Vázquez, 1988, p.p. 13 y 14), (Farias, 2015, p. 64), (Jorda, 2012, p. 15)

En consecuencia se trata de impulsar y combinar múltiples estrategias e iniciativas que pueden dar respuesta a las complejidades y singularidades de cada territorio o localidad, a la necesaria adaptación competitiva del sistema productivo local ante los acelerados cambios de un entorno cada vez más globalizado y al posicionamiento de la especialización de la vocación productiva que la diferencia de otras localidades. (Carrillo, 2003, p. 19), (Gallicchio, 2002, p. 58), (Jordá, 2012, p. 15) Por lo tanto, las estrategias del desarrollo local deben ser multidimensionales, debido a que los sistemas de producción local no se limitan a las meras actividades económicas, pues la competitividad de los productos y servicios de las empresas locales, suelen depender, entre otros, del ordenamiento territorial, de la formación y profesionalización de los recursos humanos, de los rasgos de la cultura ciudadana, del funcionamiento del acceso a la justicia, de la calidad del desempeño de las instituciones, de la producción de ciencia y tecnología y de la protección ambiental, de los paisajes y recursos naturales. (Carrillo, 2003, p. 3), (Gallicchio, 2002, p. 58) Por otra parte, las estrategias e iniciativas del desarrollo económico local no vienen a sustituir las estrategias de promoción del desarrollo de carácter nacional, pues, al contrario, se deben complementar para generar mayores efectos en la generación de empleo y en el incremento de la productividad local. (Vázquez, 1988, p. 15), (Demuca, 2009, p. 6)

Aproximación a la lógica del desarrollo económico local.

Lo antes planteado nos conduce a la necesidad de aproximarnos a la lógica que orienta las intervenciones del desarrollo local. Entonces para estudiar la lógica del desarrollo económico local, es preciso comprender por qué es necesario focalizar el diseño y la gestión de las propuestas de desarrollo, atendiendo a las particularidades de las condiciones territoriales, socio-organizativas y socioculturales de cada localidad. Intentado explorar las posibles respuestas es preciso valorar las apreciaciones siguientes. En primer término, partiendo de los aportes de Katz, Carrillo y Vázquez, se concibe que las actividades productivas son determinadas por las particularidades de cada territorio, en un espacio geográfico y en un tiempo determinado, además, están determinadas por los recursos naturales disponibles, las características socioculturales de la población y el modo como se organizan los sistemas productivos. Por esa naturaleza concreta de la producción, generalmente, las propuestas de desarrollo con enfoque macroeconómico o del desarrollo sectorial planteado desde la perspectiva nacional, descuidaban que, en cada localidad, se presentan diferencias y desigualdades en el modo como está organizado el sistema de producción, el mercado de trabajo y las transformaciones de los procesos productivos, entre otros. (Katz, 2016, p. 16), (Carrillo, 2003, p. p. 1y 2), (Vázquez, 1988, p. 17)

En segundo término, siguiendo los aportes de Vázquez, se constata que debido a que el desarrollo económico no ha resuelto los problemas de la pobreza y ha generado un amplio deterioro del ambiente, se le ha asignado una mayor importancia a la satisfacción de las necesidades básicas de la población y se ha elevado la preocupación por la protección y el mantenimiento de los recursos naturales. Estas dos áreas deben ser atendidas desde la comprensión de las especificidades locales, pues, aun siendo influidas por dinámicas nacionales y globales, su atención implica intervenir en dinámicas y procesos con el sello de las particularidades de cada localidad. (Vázquez, 1988, p. 7) Un ejemplo de ese planteamiento indica que la protección del ambiente supone un cambio en la cultura del consumo, lo cual tendrá sus matices en cada localidad. En ese sentido, según los aportes de Villasante, se considera que el cambio de las normas, ritos, mitos y costumbre, que regulan las prácticas del consumo, no se producen ni explican de manera abstracta, por lo cual es necesario construir indicadores para describir qué es calidad de vida y sustentabilidad en cada ciudad o localidad. (Villasante, 1998, p. 7) Por lo tanto, se ratifica la necesidad de visualizar el desarrollo desde las particularidades y condicionantes locales.

En tercer término, según los aportes de Vázquez y Bitar, se considera que la estrategia de aglomeración y concentración de industrias en áreas urbanas con alta densidad de poblacional, ha conducido al progresivo incremento de los costos de producción y distribución. A la par, el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación ha venido reduciendo las distancias y los costos y ampliando la coordinación por medios de la comunicación electrónica, lo cual ha permitido que las empresas busquen ubicarse en localidades que permitan reducir los costos y ser más competitivos en la atención de los mercados. (Vázquez, 1998, p. 18), (Bitar, 2016, p. 25) Por lo tanto, cada localidad ofrecerá diferentes ventajas y desventajas para la ubicación de empresas y la distribución de bienes y servicios, de acuerdo a su ubicación geográfica y del sistema productivo acumulado. Además, tal como lo alude Mascareño, en cada localidad se presentan identidades socioculturales específicas, modos particulares de representación y de la gestión de los intereses, que se reproducen a partir de la configuración sociocultural local y de la intervención de las organizaciones que funcionan en ese territorio. (Mascareño, 2010, p. 19) Ahora bien, siguiendo los planteamiento de Malé, se debe considerar que al avanzar la globalización se incrementa los efectos de la economía global en las economías locales, se incrementa la competencia y se imponen desafíos a las estructuras productivas locales, que exigen elevar la capacidades para poder insertar y posicionar la producción local en el mercado internacional. (Malé, 2002, p.p. 11 y 12)

Desde la perspectiva antes descrita, el estudio de la lógica del desarrollo económico local implica tomar en consideración que no es susceptible a la aplicación de modelos y menos a modelos universales, exige la mayor proximidad posible entre el Estado, los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad civil, y supone la concertación en la definición de las políticas públicas de promoción del desarrollo económico.

En cuanto a la exigencia de la mayor proximidad posible entre el Estado y los ciudadanos, se debe precisar que el espacio local facilita esa proximidad, pero, no siempre es aprovechada para la promoción del desarrollo. Veamos algunas precisiones al respecto. En principio, tal como lo sugiere Galliccho, el ámbito local es el espacio en el que se encuentran en la cotidianidad el Estado y los ciudadanos, es decir, el gobierno municipal y  los ciudadanos (Galliccho, 2002, p. 56); pero además, el encuentro se da con la heterogeneidad de las organizaciones de la sociedad civil y, entre ellas, con el sector empresarial.

Esa proximidad puede facilitar la promoción de procesos de construcción de confianza y de articulación de los esfuerzos sectoriales en torno a proyectos compartidos. Ahora bien, esa capacidad relacional y de promoción del desarrollo desde lo local no había sido promovida en América Latina hasta principio de la década de los noventa, lo cual se generó en las tentativas o en el marco de las iniciativas de promover la descentralización del Estado. (Farias, 2015, p. 65); pues, según los aportes de Mascareño y Farias, la tendencia del pasado reciente se había caracterizado por el impulso de modelos corporativizados, con una alta incidencia de las grandes corporaciones empresariales, los jefes de los principales partidos políticos, de los grandes sindicatos y gremios. Debido a las limitaciones de ese modelo, en los últimos años se ha constatado que no es sostenible apuntalar el desarrollo limitándose a ese modelo, debido a que no permite afrontar problemas sociales y económicos específicos de determinado territorio y, menos, superar los déficit de competitividad de la estructura productiva local y de generación de empleos decentes. Ante esas falencias, se han venido poniendo la mirada hacia el desarrollo local, buscando organizar una nueva y más incluyente articulación de la pluralidad de sectores, que permita abrir múltiples y diferentes canales de acceso a la expansión de intereses y de modalidades de organizaciones, tal como se ha venido generando en el proceso de avances de las globalización. (Mascareño, 2010, p.p. 39, 40, 44 y 45), ( Farias, 2015, p. 65)

Por lo antes expresado, el aprovechamiento de la proximidad espacial en lo local debe ser gestionado, pues, no se logra de manera espontánea. Al respecto, siguiendo los aportes de Farias, Blanco y Goma y Demuca, es preciso gestionar dinámicas como las siguientes: De inicio, en el territorio existen diversos actores que se vinculan en las dinámicas de la producción económica, vinculaciones que requieren una mejora continua de sus interacciones y de la organización de los sistemas productivos, para que los actores próximos puedan contar con la unidad de propósito e identidades compartidas para promover el desarrollo local. (Farias, 2015, p. 65) Claro está, siguiendo los aportes de Demuca, se concibe que siendo el gobierno local la expresión más cercana del Estado con los ciudadanos, esa proximidad no es suficiente, pues, el gobierno local debe ocuparse de construir su posicionamiento como la institución que lidera e impulsa el desarrollo de las estructuras productivas de la localidad, lo cual supone que se establecen espacios e iniciativas de interacción, intercambio y colaboración con los diferentes sectores productivos. (Demuca, 2009, p. 15) Entre esas iniciativas, tal como lo sugieren Blanco y Gomá, esa proximidad se puede aprovechar para gestionar respuestas a los nuevos retos que exigen el fortalecimiento de las estructuras productivas locales, ante las presiones de la globalización, asi como también, se pueden ofrecer respuestas más a adecuadas a la diversidad de demandas y situaciones de la pluralidad de sectores. (Blanco y Gomá, 2002, p. 32)

Siendo ese el marco de referencia y la lógica de los procesos del desarrollo económico local, es preciso visualizar como los Objetivos del Desarrollo Sostenible coinciden con las transformaciones que se suelen esperar de las experiencias del desarrollo local y, además, es preciso considerar cómo la lógica del desarrollo local puede elevar la viabilidad de la consecución del desarrollo sostenible. Las coincidencias se pueden visualizar en el análisis de los contenidos y metas de los ODS, los cual se pueden constatar en los ejemplos siguientes.

Los ODS asociados al Desarrollo Económico Local.

En principio los objetivos 2, 6, 9, 10, 11, 12 y 15, presentan contenidos con una marcada coincidencia con los objetivos del desarrollo económico local. De los contenidos y metas de esos objetivos, se desprende la necesidad de impulsar estrategias y agendas de desarrollo local en las tres áreas siguientes:

  1. La reinvención, reactivación y dinamización de los sistemas productivos locales.
  2. La promoción del acceso a las oportunidades económicas de manera sostenible.
  3. La sustentabilidad de los sistemas productivos locales.

Veamos a continuación una breve descripción de esas tres áreas.

Estrategias y agendas para la reinvención, la reactivación y dinamización de los sistemas productivos locales.

De acuerdo a los contenidos de los objetivos 2, 8 y 9, se requiere del diseño e impulso de estrategias y agendas de desarrollo local que conduzcan a los objetivos siguientes:

  1. Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sustentable.
  2. Promover la industrialización inclusiva y sostenible.
  3. Fomentar la creatividad y la innovación.
  4. Elevar la productividad y el ingreso de los productores de alimentos.
  5. Promover el turismo sostenible.

En cuanto a promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sustentable, en las metas de los objetivos se establecen las líneas de actuación siguiente. En primer término, se deben destinar esfuerzos para lograr niveles adecuados de productividad económica, para lo cual se considera que se debe impulsar la diversificación de la producción, la modernización de la tecnología e incentivar la innovación. De igual forma, se considera que en el desarrollo de esos esfuerzos se deben privilegiar las actividades y sectores productivos que generen un mayor valor agregado y tiendan a un uso intensivo de la mano de obra.

En segundo término, se recomienda promover políticas orientadas a configurar y poner en funcionamiento servicios de apoyo y fortalecimiento de las actividades productivas. En esa dirección, se considera que se debe asegurar que las empresas y en especial las micro, la pequeñas y medianas empresas, puedan acceder al uso de la tierra, a los insumos productivos, al manejo de conocimientos, al financiamiento adecuado y oportuno, a la inserción y posicionamiento en el mercado y a la infraestructura y servicios que les permitan generar un mayor valor agregado a sus productos y servicios. El acceso a estos factores, implica el concurso de diversas instituciones y organizaciones que deben articular sus esfuerzos en función de las estrategias del desarrollo económico local.

En tercer término,  se considera que se debe promover la generación de puestos de trabajo decentes, en especial, para los sectores en situación de vulnerabilidad, las mujeres, los jóvenes y las personas con condiciones especiales. En ese sentido, se establece que se debe reducir el número de jóvenes que no estudian ni trabajan. Además se establece que se deben impulsar iniciativas para la promoción del emprendimiento, la formalización de las microempresas y el crecimiento de la microempresas, de las pequeñas y medianas empresas.

En cuarto término, se establece que se deben disponer mecanismos e iniciativas para proteger los derechos laborales y económicos de la población en general y, en especial, de los sectores en condiciones de vulnerabilidad. Al respecto, se considera que se debe promover y asegurar entornos de trabajo seguros y sin riesgos, garantizar la igualdad de remuneración para trabajos de igual valor y erradicar el trabajo forzoso, los empleos precarios y los trabajos al margen de la ley y de los Derechos Humanos.

Pasando a la promoción de la industrialización inclusiva y sostenible, en las metas de los objetivos se establecen las líneas de actuación siguiente: Se establece que se deben impulsar iniciativas para modernizar la infraestructura de apoyo a la producción y reconstruir las industrias para hacerlas sostenibles. Esto implica que se debe promover la adopción de tecnologías y procesos industriales limpios y ambientalmente razonables.

Avanzando hacia el fomento de la creatividad y la innovación, la mayoría de las iniciativas antes señaladas, requiere de la disposición de recursos y esfuerzos para aumentar las investigaciones y mejorar la capacidad tecnológica de las empresas, lo cual  supone que se debe elevar el número de personas que trabajan en proyectos de investigación y desarrollo tecnológico.

Todas las líneas de acción antes señaladas deben adaptarse a las potencialidades y a la vocación productiva de cada localidad, lo cual supone la definición de las estrategias que fijan las prioridades y procesos a impulsar en esa localidad. No obstante, en los objetivos se privilegia la promoción de actividades que generen la seguridad alimentaria, por lo que se considera que se debe elevar la productividad  y los ingresos de los productores de alimentos. De igual forma, se considera que se debe promover el turismo sostenible, en especial, el que genera puestos de trabajo y permite promocionar la cultura y los productos locales. Por lo tanto, se deben adaptar las diferentes líneas de acción a las especificidades de las localidades con vocación agroalimentaria y vocación turística.

Estos lineamientos que buscan la reactivación económica, deben ser acompañados por los que tienden a generar la promoción del acceso a las oportunidades económicas de manera sostenible y la sustentabilidad de los sistemas productivos locales. Los cuales se expondrán en la segunda parte de esta publicación.

Bibliografía.

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  8. Katz, Jorge. 2016. Adiós al viento de cola: se abre un nuevo ciclo de ajuste estructural. Serie Desarrollo Productivo 202. CEPAL. Santiago de Chile, Chile.
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  11. ONU – CEPAL. (2016)Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible Una oportunidad para América Latina y el Caribe. Naciones Unidas –CEPAL. Santiago de Chile, Chile.
  12. Vázquez Barquero, Antonio. 1988. Desarrollo local. Una estrategia de creación de empleo. Ediciones Pirámide S.A. Madrid, España.
  13. Villasante, Tomás R. 1998. Participación e integración social. Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Patrocinado por la Dirección General de la Vivienda, la Arquitectura y el Urbanismo del Ministerio de Fomento de España. http/habitat.aq.upm.es.

 

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